EDAD   DORADA   Y   KALIYUGA

 

 

INTRODUCCION

 

 

En el libro El Quijote de los animales hay un diálogo entre don Quijote y Sancho en el cual el escudero le pregunta al caballero andante:

 

“Bien os he entendido y acabáis de nombrar la palabra “kaliyuga” y otras veces os habéis referido a la “Edad Dorada” y estas palabras a solo vos las he oído y por lo que habéis dicho sobre ello, algo creo que he entendido. Me agradaría que me lo expliquéis pues deseo saber con mayor exactitud a qué os referís.”

A estas palabras, el caballero andante le dijo:

“Sancho amigo, haces bien en preguntarme sobre este tema. Hace mucho tiempo existió una época feliz que fue llamada “Edad Dorada”. De ella nos habla Cervantes en el capítulo XI de la primera parte de El Quijote con motivo de que unos humildes cabreros invitaron a comer a Sancho Panza y a don Quijote quien mirando unas bellotas les dijo:

“Dichosa edad y dichosos siglos aquellos a que los antiguos pusieron nombre de dorados; y no porque en ellos el oro (que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima), se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano, y alcanzarle de las robustas encinas que liberalmente le estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquier mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo... Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aun no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía por todas partes de su fértil y espacioso seno lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían… No había el fraude, el engaño, ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar ni quien fuese juzgado. Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera, solas y señoras, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento las menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propia voluntad. Y ahora, en estos nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta; porque allí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita solicitud se les entra la amorosa pestilencia, y les hace dar con todo su recogimiento al traste. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la Orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar a las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos…”

Mucho antes que Cervantes, nos hablaron con nostalgia de la Edad Dorada los griegos y los romanos como Platón, Plutarco, Ovidio y Horacio pero es Hesiodo quien más habla de ella en su libro Los Trabajos y los Días donde nos cuenta que los dioses del Olimpo, que estaban gobernados por Crono, crearon a los hombres de la Edad Dorada. Eran seres luminosos que por decir la verdad, eran nobles; por practicar el ahimsa, eran bondadosos y por ser virtuosos, vivían sanos. Eran felices y alegres e ignoraban la crueldad, la maldad, la competitividad, la guerra, el vicio, la enfermedad, el sufrimiento y la tristeza. Vivían en armonía y en paz entre ellos, con la naturaleza y con los animales cuyas vidas respetaban. En esta edad el clima era benigno todo el año y La Tierra mostrábase agradecida con estos nobles hombres dándoles generosamente sabrosas frutas sin necesidad de que tuviesen que trabajar.

Sobre esta edad dice Ovidio:

“En la Edad Dorada, cuando el alimento era la fruta, nadie osaba contaminar su boca con sanguinolentas carnes. Entonces las aves podían moverse con seguridad por el espacio, los tímidos conejos corretear seguros entre los matorrales, y los peces no necesitaban temer los anzuelos engañosos. Para todos había tranquilidad, la paz era verdadera.”

Según Hesiodo la Edad Dorada terminó bruscamente cuando Pandora abrió la ánfora que contenía los males de la vida. A partir de entonces los hombres dejaron de ser virtuosos, el clima benigno se alternó con períodos de frío y de calor, apareciendo las cuatro estaciones, y los hombres viéronse obligados a trabajar la tierra y a regar las plantas para que diera sus frutos. Esta fue la Edad de Plata.

Luego los hombres de esta edad comenzaron a ser malvados y viciosos y la violencia apareció entre ellos. Se impuso el derecho de los fuertes a explotar a los débiles, y así aparecieron las guerras, la codicia, la usura, la miseria y la desconfianza. Esta fue la Edad de Bronce.

Por último llegó un momento en que los hombres abandonaron la virtud y se entregaron a todo tipo de vicios, y esta es la edad en la que estamos, a la cual los antiguos llamaron Edad de Hierro y los indios “kaliyuga” y es la más caótica y loca de todas. “Kaliyuga” es una palabra compuesta por dos palabras sánscritas: “kali” y “yuga”. “Yuga” significa “edad” y “kali” es el nombre de la diosa de la muerte y de la destrucción del hinduismo, y también significa “discordia”, “maldad”, “perversidad”, “guerra” y “lucha”.

Los hombres del kaliyuga creen que están despiertos pero sus conciencias duermen. Se creen bondadosos y justos pero prescinden de la bondad y de la justicia cuando les conviene y para justificar sus perversos fines exponen razonamientos maquiavélicos. Eligen como gobernantes a hombres que son tan bárbaros, perversos e irresponsables como ellos mismos y por esto las relaciones entre los hombres y entre los países están regidas por la mentira, la deslealtad, la rapiña, el abuso de poder, la competitividad, la amenaza, el chantaje, la traición y la desconfianza y sus frutos son robos, desorden público, matanzas, guerras, terrorismo, pobreza, hambrunas, enfermedades, etc. Y sorprendentemente los políticos del kaliyuga se muestran orgullosos por crear un efímero progreso, lleno de miserias, sufrimientos, injusticias y calamidades que conducen al caos que heredarán las generaciones futuras.

Sobre esta edad dice Hesiodo:

“El hombre justo, o el buen hombre, o el que respeta su juramento, no hallarán favor, sino que antes será honrado el que hace el mal y el orgulloso insolente. La razón se basará en la fuerza de la mano y la verdad no existirá más.”

En el kaliyuga unos países son dictaduras y en ellas los hombres están sometidos a la voluntad del dictador y otros son democracias y en ellas los hombres están sometidos al poder de las multinacionales y la Medicina, la Agricultura, la Economía, la Política, la Educación, la Publicidad y la mayoría y más divulgados medios informativos están al servicio de las multinacionales para que los hombres piensen y compren lo que a ellas les interesa.

Los hombres del kaliyuga crían animales en una especie de campos de concentración que llaman “granjas” y luego los llevan a los siniestros edificios que llaman “mataderos” y allí los matan y preparan para comer sus cadáveres. También crían y explotan a otros animales para obtener huevos, leche y piel. Cultivan vegetales envenenando la tierra con abonos químicos y así les quitan vitalidad y últimamente se han dedicado a la manipulación genética. Por motivos económicos transforman selvas en desiertos, cambian el clima y contaminan el espacio con ondas electromagnéticas y destruyen, ensucian, explotan, agotan y exterminan la naturaleza, los minerales, las plantas y los animales y producen basura que no saben donde tirarla.

Los políticos del kaliyuga luchan por la democracia, la libertad y la felicidad de los hombres y legislan la esclavitud, la explotación y la matanza de animales.

Para que el hombre tenga una alimentación completa y equilibrada, los médicos del kaliyuga sostienen que debe comer cadáveres, que desde el momento en que se mata a los animales, comienzan a podrirse.

Los sacerdotes del kaliyuga hablan de amor, respeto, compasión y misericordia y se esfuerzan para que los hombres salven su alma y con sus libros sagrados justifican la crueldad, el sufrimiento, la explotación y la matanza de los animales.

En esta edad los hombres, sumidos en su ignorancia y maravillados por lo que llaman “progreso” y “ciencia”, viviendo la peor de las edades, creen que viven en el mejor de los tiempos. Algunos hombres maltratan a las mujeres y a los niños y hombres, mujeres y niños maltratan, matan, o pagan para que otros maten, a animales para comer sus cadáveres y con esto muestran ser bárbaros y crueles.

Ensucian el aire que han de respirar, el agua que han de beber y los alimentos que han de comer y estos hombres que comen de todo, es decir, la comida basura del kaliyuga, ensucian sus cuerpos físicos y sutiles y la suciedad los enferma, pero con su ignorancia y locura culpan a los microbios como causantes de sus enfermedades y acuden a médicos del kaliyuga, que no corrigen sus vicios y aberraciones sino que les prescriben medicamentos y tratamientos del kaliyuga que son incapaces de curarlos y que con frecuencia les producen enfermedades aun más graves que las iniciales, entonces los ingresan en hospitales del kaliyuga donde está prohibido todo cuanto sea de la Edad Dorada lo cual explica que durante la huelga de hospitales israelitas que duró un mes, la mortalidad de la población fue menor que en cualquier otro momento y en otra huelga en los hospitales de Nueva York ocurrió lo mismo. En estos hospitales la comida está controlada por un dietista del kaliyuga para que los enfermos coman comida basura equilibrada y someten a los enfermos a tratamientos disparatados que los disfrazan como científicos, como la cirugía que mutila, la radioterapia que mata las células y la quimioterapia cuyos efectos secundarios a veces han resultado ser mortales. Por esto todo disparate  yátrico y dietético tiene su asiento, como diría Cervantes, y estos disparates originan que a los enfermos los visiten el dolor, el sufrimiento y la desesperación y cuando la muerte se aproxima a algunos moribundos los médicos del kaliyuga les extraen algunos órganos para transplantárselos a otros enfermos. Por esto, si las granjas industrializadas y los mataderos son un infierno para los animales donde reina la crueldad envuelta de beneficio, los hospitales del kaliyuga son un infierno para los seres humanos donde reinan los disparates envueltos de ciencia.

Y si nefastos son los políticos que eligen los hombres del kaliyuga, aun peores son sus dioses y sus religiones pues mezclan espiritualidad con vicios y crueldad, y así, por ejemplo, la religión católica no sigue el ejemplo de Jesús que ayunó cuarenta días y olvidó que dijo “sed perfectos como vuestro Padre es perfecto” y permite, o ha permitido, vicios como el tabaquismo, explotación y matanza de animales y de seres humanos e incluso recientemente ha apoyado a dictaduras como las de Argentina y la de Chile.”

- Por lo que me habéis dicho –dijo el escudero- y lo que imagino, la mayoría de la gente es del kaliyuga y por lo tanto quiere kaliyuga pero supongo que habrá una minoría que estará descontenta con el caos de estos tiempos y querrá Edad Dorada y lo que quisiera saber es si esta gente es coherente o mezcla kaliyuga con Edad Dorada.

Sobre este tema dijo el Quijote de los Animales:

“Buena pregunta amigo Sancho. Aunque no dispongo de estadísticas te diré lo que pienso sobre esto.

A la Edad Dorada corresponden los vegetales de cultivo ecológico, la permacultura, el ayuno, la cura de uvas y en general la dieta líquida, la meditación, el yoga, el feng shui, las medicinas alternativas, las energías renovables, la colaboración, el respeto, el ahimsa y las demás virtudes, etc. Cuanto es de Edad Dorada mantiene al hombre sano y feliz y vive en armonía con la naturaleza.

Al kaliyuga corresponden los vegetales cultivados con abonos químicos e insecticidas, alimentos irradiados, transgénicos, refinados y con aditivos tóxicos, la carne, el pescado, la leche y sus derivados, los huevos, la medicina alópata y por lo tanto la cirugía, los transplantes de órganos, las transfusiones de sangre, la radioterapia, los antibióticos, el tabaco, las energías fósiles, la competitividad, los vicios, etc. Cuanto es del kaliyuga produce sufrimiento y enfermedades, engendra caos, crea problemas a la naturaleza y conduce a la destrucción.

El hombre debe desarrollar su espiritualidad de abajo hacia arriba, o sea, desde lo más denso hacia lo más sutil, es decir, empezando por su cuerpo físico al cual debe alimentar con alimentos de la Edad Dorada. Buscando cuanto sea de la Edad Dorada y huyendo del kaliyuga mostrará coherencia y será como una casa con cimientos firmes.

Pero tengo la impresión de que la mayoría de los hombres que se interesan por algún tema de la Edad Dorada, se lo dan a sus cuerpos sutiles pero a sus cuerpos físicos les dan kaliyuga, generalmente porque comen carne y fuman y así se ensucian y rinden menos de lo que podrían y deberían. Esos hombres incoherentes son como casas con un tejado muy bonito y cuidado pero que tienen escasos cimientos.

Los firmes cimientos que da la Edad Dorada benefician al hombre, y como ejemplo, me viene a la memoria Heinrich Knote, cantor de cámara de la casa real de Babiera, y que ayunó y en una carta, dirigida a Arnaldo Ehret, le dijo:

“Durante el año que seguí el régimen perdí 42 libras de peso. Me siento inenarrablemente bien. Usted es realmente un benefactor de la humanidad. Mi voz ha aumentado en potencia y sonoridad, como lo atestiguan todos mis conocidos y las críticas de la prensa.”

Vemos aquí como la limpieza que produce el ayuno mejora la voz de un cantor. Luego insito en la importancia de la limpieza, tanto del cuerpo físico como de los sutiles, y limpia cuanto es de la Edad Dorada mientras que ensucia lo que es del kaliyuga.”

- Por lo tanto –dijo Sancho- las personas incoherentes suelen mezclar su yoga, su feng sui, sus peticiones por la paz mundial y sus meditaciones con los gritos de miedo y de sufrimientos de los pobres animales agonizantes que les piden piedad a los matarifes y a quienes se los comen.

- Además –dijo el caballero andante- ¿qué sentido tiene que les pidan a Dios por la paz del mundo si no dejan en paz a los animales? ¿Cómo se atreven a pedirles a Dios que les den salud si maltratan sus cuerpos con kaliyuga? ¿Es que no se dan cuenta que con su incoherencia le están faltando al respeto?

- ¿Y qué argumentos –preguntó el escudero- puede exponer un hombre para ser incoherente?

            El caballero andante respondió:

“El hombre justifica viles fechorías y degradados vicios con bellas y conmovedoras palabras y sensatos razonamientos. Ya lo dijo Cicerón con estas palabras:

“No hay vicio que no encuentre apologistas en una sociedad corrompida.”

Si se es poco exigente consigo mismo, es fácil encontrar argumentos para tranquilizar la conciencia y para justificar la incoherencia.”

- Cuando mi amigo Enrique –dijo Sancho- tuvo a su padre con cáncer, nos preocupamos para que realizara la cura de uvas pero se empeñó en que sólo hacía lo que le dijeran sus médicos. Su padre se lo preguntó, le respondieron que la cura de uvas no estaba investigada y que por lo tanto no podían aplicársela. Lo sometieron a los tratamientos científicos de quimioterapia, radioterapia y cirugía. Tuvo dolores que los médicos aliviaron con morfina hasta que le dejó de hacer efecto y murió con dolores.

- Luego me enteré que esos dos médicos, que eran del Hospital Clínico de Barcelona, antes de tratar al padre de Enrique, habían enfermado de cáncer, uno de ellos de hígado, y ambos fueron curados por el farmacéutico Domingo Bellsolá por medios naturales, pero continuaron aplicando a sus enfermos los tratamientos científicos. Aquí aparece por un lado la incoherencia de los médicos, por decirlo con eufemismo, y por otro lado que el padre de mi amigo no quisiera probar un tratamiento que probablemente lo hubiese curado y su argumento fue creer ciegamente en esos médicos que más que médicos eran actores de teatro.

- A los cancerosos –dijo el Quijote de los Animales-, y en general a los enfermos, los clasifico en tres grupos: unos, y creo que son la mayoría, sólo quieren tratamientos del kaliyuga y rechazan los tratamientos de la Edad Dorada aunque hayan oído hablar de ellos, y la mayoría mueren científicamente como héroes. Otros, y creo que son muy pocos, rechazan los tratamientos del kaliyuga y se someten a un tratamiento de la Edad Dorada y generalmente se curan. Y por último, otros enfermos mezclan los tratamientos del kaliyuga con los de la Edad Dorada. Es curioso que mezclen tratamientos que los mata con otros que los cura. Como vemos, en este mundo hay de todo.

- No me explico –dijo Sancho- cómo los cancerosos, como fue el caso del padre de Enrique, prefieran los tratamientos científicos y mortales del kaliyuga en vez de los tratamientos naturales y efectivos de la Edad Dorada, aunque no estén investigados.

El Quijote de los Animales dijo:

“Amigo Sancho, te contaré un mito de Platón. Este filósofo griego en su obra La República describe el Mito de la Caverna. Nos habla de una caverna casi oscura, dentro de la cual, y desde que nacieron, viven unos hombres. No pueden mirar hacia la ventana y sólo pueden ver sobre la pared, las sombras de los objetos del exterior que pasan próximo a la ventana. Y a esta caverna también llegan los sonidos.

Estos presos ven sombras y oyen sonidos. Habituados desde que nacieron a este estado, creen que sólo existen sombras y sonidos. Para ellos las sombras y los sonidos son las únicas realidades.

Un día, uno de estos presos logra salir de la caverna. Al principio queda encandilado por no estar acostumbrado a la luz pero luego es consciente de que existe el campo, las flores, los árboles, los ríos, el mar, los animales, los colores, los astros, etc. Queda maravillado de cuanto ve y se da cuenta de que antes sólo veía sombras.

Después de estar un tiempo fuera y haber conocido mucho de lo que existe fuera de la caverna, vuelve a ella y cuenta a sus compañeros cuanto ha visto. Estos no pueden entenderlo, no le creen y lo toman por loco.

Los médicos del kaliyuga aplican tratamientos del kaliyuga a hombres del kaliyuga y ellos son como los hombres de la caverna e ignoran que existe la Edad Dorada y si alguien le habla de ella, no lo entienden, por esto los cancerosos prefieren los tratamientos del kaliyuga que son conocidos y reconocidos y que tienen apoyo legal, académico, científico y económico, aunque les causen dolores y muerte en vez de que un médico o naturalista de la Edad Dorada les aplique tratamientos de la Edad Dorada pues no son nada o poco conocidos y reconocidos y que tienen escaso o ningún apoyo legal, académico, científico y económico, pese a que tal vez puedan curarlos. Como ves, Sancho, los cancerosos que viven en la caverna del kaliyuga prefieren muerte segura con kaliyuga que posible curación con Edad Dorada.”

Sancho dijo:

“Y hablando del cáncer, recuerdo haber leído que Raoul Estripeaut, que fue Director de la Escuela de Antropobiología, declaró:

“Observé un hecho que me atrajo mi atención: al observar al microscopio las células cancerosas, podía comprobar que eran idénticas a las que se obtienen de un cadáver. Pensé largamente en este paralelismo y llegué a la conclusión de que el cáncer es semejante a la muerte.”

Luego de estas palabras podemos deducir que comer carne es como comer células cancerosas.”

- Lo que me acabas de decir –dijo el Quijote de los Animales- es un motivo más para no comer carne, pero lo que has dicho no lo entenderán los numerosos hombres que habitan en el caverna del kaliyuga y expondrán multitud de argumentos para comer carne y para justificar la matanza de animales y así mantener en paz sus conciencias. Para estos fines dicen: siempre el hombre ha comido carne, el hombre es omnívoro, para que nuestra dieta sea equilibrada debemos comer cadáveres, ser flexible, no desentonar, el animal ya está muerto, seguir el refrán que dice “a donde vayas has lo que veas”, no rechazar lo que amable y generosamente nos ofrecen, no molestar, no ser fanático, radical, maniático, o extremista, la carne contiene proteínas de calidad y vitamina B12, comiendo cadáveres ayudamos a evolucionar a los animales, como todo se transforma no tiene importancia lo que coma, Dios autoriza al hombre a comer carne, Jesús dijo “no importa lo que entra en la boca del hombre sino lo que sale de ella”, también las plantas sufren, La Biblia dice que Dios crió a los animales para el hombre, la carne tiene buen sabor, en el término medio está la virtud aunque no sé qué virtud podrá haber al no practicar el ahimsa.

- Está tan arraigado –dijo el escudero- en la mayoría de los hombres comer carne, es una costumbre tan generalizada, y de ello dan ejemplos piadosos cléricos, ilustres médicos y destacados juristas que creo que nunca llegará el día en que desaparezcan en La Tierra ni los mataderos, ni la pesca, ni la caza y ni siquiera las corridas de toros.

A estas palabras del escudero dijo el caballero andante:

“Sancho  amigo, te voy a contar con pocas palabras la Historia de la humanidad:

En la antigüedad, primero los griegos y luego los romanos, dispusieron de hombres sin libertad, eran los esclavos. Los romanos, además de esclavos, tenían espectáculos de gran crueldad, como lucha a muerte entre hombres, los gladiadores, o echar leones hambrientos a hombres indefensos. Luego vino el cristianismo y con él Las Cruzadas y la Inquisición en la que, después de un juicio, se quemaban a los condenados en una hoguera. Al comienzo de la Edad Moderna los españoles descubrieron América y de nuevo se puso de moda la esclavitud y españoles, portugueses, franceses e ingleses tomaron por esclavos a los negros, y por supuesto, con el visto bueno de sus religiones. Más tarde vino la Revolución Francesa donde se mataban a los condenados en la guillotina. Luego vino la Primera Guerra Mundial, donde se usaron gases mortales y a esta guerra le sucedió la segunda en la que se usaron dos bombas atómicas. Tras esta guerra vinieron, entre otras, las guerras del Golfo, Yugoslavia, Afganistán e Irak donde el uranio empobrecido está enfermando y matando a militares y a la población. Además durante siglos las mujeres han estado marginadas.

Todo esto muestra que la Historia de la humanidad está llena de guerras, muertes, explotación, sufrimiento, violencia y odio, pero pese a ello, ya no hay esclavos, ni hogueras para quemar a herejes, ni caníbales, que los ha habido en otros tiempos, y hoy en día el hombre sufre al saber que hay pobreza y hambre en muchos países, y las guerras, especialmente la de Vietnam, ha producido rechazo a ellas. Esto muestra que el hombre ha mejorado sus sentimientos pero aun continúa, como una lacra y una vergüenza de nuestra sociedad, las matanzas de animales para comer sus cadáveres y esta es una cuenta pendiente que debe superara la humanidad para alcanzar una civilización donde los hombres, además de ser sensibles al sufrimiento de otros hombres, también lo sean de los animales y por lo tanto practiquen el respeto y el ahimsa. Y así llegará el día en que la humanidad considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que hoy considera el asesinato de un ser humano, y este cambio lo necesita para dejar de ser bárbara y para mejorar debe practicar en primer lugar el ahimsa, pero esto no es suficiente.”

- ¿Qué más hace falta? –preguntó Sancho-.

- Falta la gratitud a Dios –respondió el Quijote de los Animales-.

- ¿Y que es eso? –preguntó Sancho- ¿Cómo puede mostrar el hombre gratitud a Dios?

- Mediante la coherencia, Sancho –dijo el Quijote de los Animales-. Te lo explicaré con un ejemplo: si un hombre lleno de amor y de generosidad, regala a otro hombre algo que le hace falta, su obligación es hacer uso correcto de lo que ha recibido y mostrarle gratitud, pues si no lo usa, lo descuida, lo estropea o lo destruye, le está mostrando ingratitud y falta de respeto. Supongo que esto lo habrás entendido.

- Eso si lo he entendido –dijo el escudero- más no entiendo por qué me lo decís.

El caballero andante continuó su relato con estas palabras:

“Lo que te dije, amigo Sancho, es un ejemplo, pues fíjate que Dios nos ha dado nuestro cuerpo y el planeta en que habitamos, y si nos lo ha dado es para que los cuidemos y les demos uso correcto, y estas obligaciones que el hombre tiene con Dios no aparecen en las religiones, por lo menos en la católica que es la que más conocemos. Luego un deber sagrado es cuidar nuestro planeta, por lo tanto los ecologistas, por luchar por la conservación de La Tierra, debemos verlos como hombres espirituales.

El otro deber sagrado es cuidar nuestra salud, y así lo entendió el cardenal Jean Verdier que dijo:

“La enfermedad es una ofensa a Dios. La salud es el mejor tributo que el hombre puede ofrecer a su Creador.”

Y Maimónides hace ocho siglos declaró:

“Mantener el cuerpo en salud y vigor es seguir el camino hacia Dios.”

Los adventistas del Séptimo Día adoptaron el principio bíblico que dice “el cuerpo humano es el templo de Dios”. Por lo tanto consideran que no debe ser contaminado por carne, alcohol, tabaco y drogas. La adventista Ellen G. White declaró:

“Es un deber sagrado preocuparse de la salud e incitar a los demás a que hagan lo mismo.”

Pero en estos degenerados tiempos la mayoría de los hombres destruyen su salud comiendo de todo lo que le da el kaliyuga y los ciudadanos al elegir en las votaciones a políticos que destruyen la naturaleza se hacen cómplices de lo que hacen y por lo tanto son ingratos a Dios.”

- Ya me he fijado que –dijo Sancho- la humanidad en el kaliyuga es ingrata con La Tierra que generosamente la acoge.

A estas palabras del escudero, el caballero andante le dijo:

“Cierto Sancho y aun te diré más. En 1969 el británico James Lovelock expuso la hipótesis de que La Tierra es un ser vivo que crea su hábitat de tal modo que las plantas, los microorganismos y los animales, mediante procesos complicados y flexibles, controlan el clima y las composiciones de la atmósfera y de las aguas de forma que apenas varían y así es posible la existencia de la vida en La Tierra de igual forma que nuestro cuerpo mantiene una temperatura prácticamente constante y nuestra sangre tiene una composición y un pH que apenas varía y así nuestras células pueden vivir y por lo tanto nosotros. En esta teoría aparecen la interrelación y la interdependencia entre especies y ciclos en la naturaleza que se autorregulan y que se han mantenido en equilibrio durante miles de millones de años hasta que surgió la revolución industrial.

Gaia es el nombre que corresponde a la diosa de La Tierra y que se le ha dado a ella entendiéndola como un ser vivo, concepto que ha sido estudiado por los rusos desde hace casi un siglo, como Vladimir Vernadsk y Erwing Voger y hoy día por Vladimir Voiekov, catedrático y director del Departamento de Química Bioorgánica de la Facultad de Biología de la Universidad del Estado de Moscú. Para Voiekov cada célula de un organismo en su estado normal colabora en coordinación con las demás células para realizar un trabajo que permita la vida de ese organismo en estado óptimo, pero si por algún motivo algunas células se vuelven erráticas, trabajan por su cuenta y aparece la descoordinación, es decir: surge un tumor. Este se caracteriza por: 1) Crecer indefinidamente. 2) Consumir cada vez más recursos. 3) Generar cada vez más residuos. 4) Vivir al margen del organismo, es decir, no integrado en él sino viviendo a costa de él y en desarmonía con él. 5) El tumor para vivir necesita crecer y si aparece algún obstáculo que impida su crecimiento, muere a la vez que muere el organismo en que se ha desarrollado.

Si esto lo aplicamos a lo que ocurre en la superficie de La Tierra, tenemos que en la sociedad de consumo del kaliyuga los hombres crecen sin control, habitan preferentemente apiñados en ciudades que se extienden sin parar, viviendo en casas unas sobre otras, y esta es la característica una. Consumen cada día más recursos de la Biosfera llevando el camino de agotarlos, característica dos. Generan cada día más residuos siendo cada día más difícil deshacerse de ellos, característica tres. Los hombres de la sociedad de consumo viven al margen de la naturaleza, no integrados en ella sino viviendo a costa de ella y en desarmonía con ella, característica cuatro. Y por último la sociedad de consumo cumple la característica cinco pues para ella existir tiene que crecer y esto lo saben muy bien los economistas y los políticos que se esfuerzan en que crezca cada año la economía del país pues saben que el estancamiento o la recesión económica conduce el país a la ruina pero ignoran, o se comportan como si lo ignoraran, que su crecimiento tiene un límite y éste es el del planeta en el que vive, por lo tanto la sociedad de consumo del kaliyuga es el tumor de Gaia y cada ser humano integrado en ella es como una célula cancerosa de un tumor y como la humanidad para Gaia simboliza su cerebro y ella ha desarrollado más su hemisferio derecho que el izquierdo, como el resultado es el predominio de la lógica y el raciocinio sobre la intuición y la creación, esto lo ha plasmado en el gran desarrollo tecnológico que está siendo nefasto para la vida en La Tierra. El esfuerzo de los políticos y de los economistas del kaliyuga en que crezca la economía del país es una huída hacia delante y sobre esta huída dice el filósofo Peter Singer:

“En lugar de vivir de lo que producimos, estamos consumiendo el capital. Cuanto más de prisa talamos nuestros bosques, vendemos nuestros minerales y agotamos la fertilidad de nuestro suelo cultivable, más crece nuestro producto interior bruto. En nuestra estupidez, consideramos esto un indicio de prosperidad, antes que un signo de la rapidez con que dilapidamos nuestro capital. La pauta es la misma, desde la comida que tomamos hasta los gases que emiten nuestros automóviles. Tomamos de la tierra lo que queremos y dejamos atrás vertederos de desechos químicos tóxicos, ríos contaminados, mareas negras en los océanos y desperdicios nucleares que serán tóxicos durante decenas de miles de años.”

Y en contraste con Peter Singer, pero sin contradecirlo, dice Jeremy Rifkin:

“Los griegos identifican cambio y crecimiento con decadencia y caos, y su objetivo, por tanto, era transmitir a la siguiente generación un mundo tan exento de “cambio” como fuera posible.”

Como vemos los griegos eran grandes sabios y el hombre occidental da lástima.

Ahora vivimos en un mundo donde domina la tecnología pero tal como se ha desarrollado, ¿su uso es beneficioso? Sobre este tema dice Jeremy Rifkin en su libro Entropía. Hacia el mundo invernadero:

“Según Jacques Ellul, autor de La sociedad tecnológica, “la historia nos demuestra que cada aplicación técnica desde el principio presenta ciertos efectos secundarios imprevisibles que resultan más desastrosos de lo que hubiera sido la ausencia de dicha técnica...

… todavía nos preguntamos cómo es que cuanto más tecnologizamos el mundo que nos rodea, más cosas parecen andar mal y descomponerse.

El mundo se está volviendo más desordenado porque cada vez que utilizamos una solución tecnológica nueva y más compleja para resolver un problema es como si quisiéramos extinguir un incendio con gasolina. Cuanto más deprisa multiplicamos los “transformadores”, más deprisa se gasta la energía disponible y más deprisa aumentan la disipación y el desorden resultantes. Los problemas proliferan más deprisa que las soluciones.”

Muy buena comparación es esa –dijo Sancho- más añadiría que la sociedad de consumo surgió en Inglaterra, y con ella el tumor que padece Gaia y que se extendió por Europa, Norteamérica y Japón y que constituyen los países desarrollados y empresas de estos países como McDonald´s, Coca Cola, Monsanto, Novartis, Dow Chemical, petroleras, etc. se han extendido por los demás países en los que agotan sus recursos y generan basura, por lo tanto el tumor surgido en los países desarrollados llega a los demás países, es decir, la propagación por el mundo de esas empresas origina que aparezcan tumores en países lejanos, es decir que aquí aparece una metástasis.”

 

 

 

 

FUNDACION  PASIFLORA  Y  MAAT

 

         Presidenta: Anne Beeken

 

         Tlf.  972 340 950,       928 037 342,         928 330 942

        

         www.annebeeken.com

 

         annebeeken@gmail.com

ALGUNOS  DATOS  SOBRE  LAS  CONSECUENCIAS  DEL  CONSUMO  DE  CARNE,  HUEVOS, LECHE  Y  LACTEOS:

        

         Para alimentar a un vegano (vegetariano que no consume huevos, ni leche, ni lácteos) hace falta un terreno de un sexto de acre y 1.400 litros diarios de agua.

 

            Para alimentar a un lacto-ovo-vegetariano hace falta un terreno de medio acre (3 veces más que un vegano) y 5.500 litros diarios de agua (3,9 veces más que un vegano).

 

            Para alimentar a una persona que coma “de todo” hace falta un terreno de 3,5 acres (21 veces más que un vegano) y 19.000 litros diarios de agua (13,6 veces más que un vegano).

 

            Si un millón de españoles se hicieran veganos, el ahorro en agua es equivalente al caudal medio del río Ebro en su paso por Zaragoza que es de 200 metros cúbicos por segundo.

 

            Antes del siglo XX el consumo medio de carne en el mundo era de 5 a 10 kilos por habitante y año. A finales de este siglo superó los100 kilos en algunos países desarrollados.

 

            Durante el siglo XX la población mundial se triplicó a la vez que el consumo de agua aumentó 6 veces.

 

            Más de la mitad del consumo de agua en el mundo es para producir carne, huevos, leche y lácteos.

 

            Jeremy Rifkin, Presidente de la Fundación sobre Tendencias Económicas de Washington, declaró sobre la cumbre que se iba a celebrar en Roma en 1996 en la que participaron presidentes de gobiernos y ministros de agricultura de 186 países y 700 ONG celebraron un foro alternativo:

 

“En la Cumbre Mundial de la Alimentación se hablará mucho de como aumentar la producción de alimentos. Sin duda, las empresas biotecnológicas estarán presentes haciendo propaganda de sus “semillas milagrosas” modificadas genéticamente.

“... Lo que probablemente estará prácticamente ausente en los debates serán las preferencias alimentarias de los consumidores más ricos del mundo, que prefieren comer en el punto más alto de la cadena alimentaria mundial con dietas ricas en carnes grasas alimentarias con cereales, mientras sus semejantes del Tercer Mundo se mueren de hambre porque la mayor parte del suelo agrícola se usa para cultivar piensos para animales. Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber iniciado un debate global sobre cómo promover una dieta vegetariana, diversificada y rica en proteínas para el ser humano.

Así que, cuando, el jueves, los delegados oficiales y las ONGS finalicen sus reuniones diarias en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO y se sienten para cenar, la verdadera política alimentaria estará ahí, ante ellos, en sus platos.”