EL CALENTAMIENTO GLOBAL


Viajar menos y no comer carne

El presidente del IPCC recuerda el alto nivel de CO2 vinculado al consumo de carne

- BANGKOK. Redacción y agencias
Cada persona puede desempeñar un papel importante a la hora de luchar contra el calentamiento climático. Éste no es sólo un asunto que implique a los gobiernos a las industrias. Así lo aseguraban ayer los especialistas mundiales de clima en Bangkok. Coger el tren para ir a trabajar en lugar de utilizar el coche, regular de manera racional la temperatura de la calefacción de casa o de la oficina o comer menos carne - pues su producción supone un gran consumo energético en todo el proceso agroindustrial- son algunas de las soluciones prácticas para sumarse al esfuerzo mundial contra el calentamiento.

Los cambios en el modo de vida son parte de las soluciones identificadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que agrupa a los expertos en la materia reunidos por la ONU para diagnosticar las medidas para atenuar el calentamiento.

"Los cambios en el modo de vida pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los cambios en el modo de vida y en las pautas de consumo para conservar los recursos pueden contribuir a una economía baja en carbono que sea equitativa y sustentable", señala el resumen para los responsables políticos aprobado en Bangkok.

Tres altos responsables del IPCC señalaron en la presentación del documento, en rueda de prensa, que cambiar el modo de vida no significa que la población de los países ricos o pobres tenga que sufrir.

"No es una cuestión de sacrificio. Es una cuestión de cambio. Podemos tener un desarrollo mucho más duradero que el que hemos tenido hasta ahora", señaló Ogunlade Davidson, copresidente de este grupo de trabajo del IPCC. "Podemos tener un estilo de vida que emita menos gases de efecto invernadero a la par que continuamos beneficiándonos de una buena situación económica", juzgó.

El presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, invitó por su parte a todo el mundo a seguir los consejos del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, quien recomendó en los años setenta bajar la calefacción de las casas en invierno e ir en chándal, en lugar de camiseta. Igualmente, felicitó al primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, que animó a los funcionarios a renunciar en verano a la corbata en la oficina, para reducir un poco la climatización.

El informe propone efectuar programas de educación en materia de eficiencia energética e impulsar comportamientos que impliquen menos emisiones de gases en el hogar o industria. Igualmente ve necesaria una buena planificación urbana (que reduzca la demanda de viajes) para facilitar un modo de vida más eficiente y que mitigue el calentamiento.

Otra opción que hay que tener en cuenta es hacerse vegetariano, añadió Pachauri, de nacionalidad india, aunque precisó que era un consejo personal y no una posición oficial del IPCC. "Si la gente comiera menos carne, tendría mejor salud, y, a la vez, contribuiría a reducir las emisiones derivadas de la alimentación de los bovinos", remarcó. Producir carne, transportarla, refrigerarla y llevarla hasta los comercios contribuye a emitir gases invernadero, indicó. Según Jean-Marc Jancovici, asesor independiente en cuestiones energética, explicitó que un kilo de buey que llega al plato ha provocado 3,7 kilos de dióxido de carbono.