correus de catalunya 03/08/2008
Lleva ropa cómoda, como si de un momento a otro tuviera que
emprender una marcha por alguna de las causas justas que hace tiempo
que le mueven. Se aloja en el piso de la sobrina de Pere Casaldàliga.
Son amigos y comparten inquietudes. Les une la lucha contra la
pobreza. Hijo de campesinos, Joao Pedro Stedile (Lagoa Vermella,
1953) luchó contra la dictadura militar que golpeó a su pueblo
durante 20 años. Desde 1979 es un activista por la reforma agraria
de Brasil. Las adversidades no le vencen.
--¿Cómo nace el movimiento de los Sin Tierra?
--Hace 25 años organizamos a los campesinos contra la dictadura
militar para que lucharan por su derecho a tener tierra y poder
trabajar.
--¿Una razón de justicia social?
--Brasil es la sociedad más injusta del planeta, donde los ricos son
más ricos y los pobres, más pobres. La tierra siempre fue monopolio
de unas pocas familias. Durante el colonialismo pertenecía a la
Corona portuguesa, que luego, en el siglo XX, vendió la tierra a
grandes latifundistas. Hoy, en Brasil, hay cinco millones de
campesinos con poca tierra y cuatro millones sin tierra.
--¿Por qué se implicó?
--Lo viví en casa: mi familia está formada por campesinos emigrados
de Europa. Y como militante social, para luchar contra la dictadura
militar. La lucha social siempre es necesaria, importante y
satisfactoria.
--Los años, ¿le han dado la razón?
--Durante todo este tiempo hemos logrado conquistar tierra para
15.000 familias. El Gobierno tuvo que expropiar alrededor de 30
millones de hectáreas, que todavía es poco, pero muchas familias
salieron de la pobreza, tienen dignidad, pueden trabajar, tienen su
vivienda y todos los niños están en la escuela.
--¿Cómo se lucha por la tierra?
--Primero, concienciando a los campesinos sobre cuáles son sus
derechos. Luego, solo es posible luchar con movilizaciones de masas.
La fuerza del pueblo está en su número, porque no tiene dinero ni
fuerza militar.
--Y cuando ya son muchos, ¿qué hacen?
--Tomamos los latifundios improductivos. En el año 2005, para
presionar al Gobierno de Lula, organizamos una marcha de 15.000
personas y caminamos 370 kilómetros en 20 días. Y así seguimos.
--Pero, si yo tengo una tierra, ¿ustedes como me la pueden
quitar?
--Hay una ley que dice que a todos aquellos que tengan más de 1.000
hectáreas y tierras que no se cultivan, el Gobierno puede
expropiarles, pagándoles la tierra y luego distribuyéndola entre los
campesinos. Como el Gobierno no cumple esa ley, nosotros nos
organizamos. Miles de familias, una noche estrellada, entramos en
esas tierras y hacemos lo que llamamos una toma. Nos quedamos allí
y, a la mañana siguiente, ahí está la prensa. A la vista del
conflicto, el Gobierno tiene que llegar a una solución: expropia esa
tierra o la de otra hacienda.
--Esa forma de conseguir la tierra, ¿les ha dado buenos
resultados?
--Al principio sufrimos mucha represión por parte de la policía, y
muchos de nuestros compañeros fueron asesinados. Los latifundistas
organizaban pandillas de pistoleros. Los primeros años fueron
asesinados más de 1.500 miembros de la Alianza de los Trabajadores,
no solo de los movimiento de los Sin Tierra.
--¿Por qué el Gobierno de Lula no cumple esas leyes?
--Lula se quedó en el siglo anterior. No le llamo traidor, pero le
falta conciencia de cuál es su rol. Por vanidad personal, para
llegar a ser presidente, aceptó una alianza con los neoliberales. Y
fue una lástima.
--¿Pero Lula no era el político de los pobres?
--El Gobierno de Lula es heredero de un partido de izquierdas y
fruto de un proceso de refundación del movimiento de masas que hubo
en los años 80. Pero tras las elecciones del 90, la burguesía se
hizo fuerte con el neoliberalismo, y cuando este empezó a
desplomarse y las masas se dieron cuenta de que les convenía el
cambio, una parte de la burguesía neoliberal se alió con Lula para
no perder sus privilegios. Y le pagó la campaña, pero se la cobró a
cambio del compromiso de no cargarse la política económica anterior.
El resultado de eso es que el Gobierno de Lula no es un Gobierno de
izquierdas. Todas las medidas que adopta son ambiguas.
--¿Ambiguas? ¿Cómo?
--Sao Paulo, el centro económico del país, es la ciudad del mundo
con más helicópteros, ¿sabe por qué?
--Pues no.
--Pues porque nuestra burguesía, como no quiere cambiar la política
que afecta al tráfico, va a trabajar en helicóptero. ¡Hay más
helicópteros que en Nueva York! ¡Pero en esa misma ciudad hay 10
millones de familias que no tienen dónde vivir!
--Y esa irracionalidad, ¿puede cambiar?
--En Latinoamérica, la gente empieza a tomar conciencia de que esto
no puede seguir así. Y habrá movilizaciones de masas. Ni siquiera
tenemos recursos naturales para asimilar la idea de consumismo
impuesta por el capitalismo. Pero, ya se sabe: siempre es tarde
cuando los problemas aumentan. Pere Casaldàliga dice en relación con
el reformismo: "Podar no mata, revitaliza". Cualquier cambio
estructural es parte de una revolución. Los cambios siempre vienen
de la calle.