Abolición de la explotación animal: el viaje no empezará mientras caminemos
hacia atrás por Gary L. Francione
Traducido por Jose Valle y Sharon Núñez para Igualdad Animal.
Se permite la reproducción de esta traducción siempre que se indique
la autoría y se incluya un enlace al sitio web de Igualdad Animal (www.igualdadanimal.org). Se puede acceder a la versión
original en inglés en la página de Abolitionist-Online. Nota de traducción: En el siguiente texto se
emplea el masculino como genérico con el único fin de facilitar la lectura y
comprensión del texto. No es intención del autor ni del traductor utilizar un
lenguaje sexista ni discriminatorio. En
The Longest Journey Begins with a Single Step: Promoting Animal Rights by
Promoting Reform (El Viaje Más Largo Comienza con un Simple Paso: Promoviendo
los Derechos Animales Promoviendo Reformas) http://www.satyamag.com/sept06/singer-friedrich.html,
Peter Singer y Bruce Friedrich
de PETA afirman que una "extraña" controversia se ha desarrollado en
"los últimos años" sobre si los defensores de los animales deberían
perseguir el bienestar animal como un medio para alcanzar los derechos
animales. Esta controversia no es ni "extraña" ni
"reciente". La controversia no es "extraña" porque hay una inconsistencia
fundamental entre la regulación de la explotación animal y su abolición. La
controversia no es "reciente" dado que la tensión entre derechos y
bienestar ha sido constante en el movimiento animalista durante los últimos
quince años.
Lo que es "reciente" es que hay un movimiento mundial
emergente de activismo de base, que está cuestionando la hegemonía de las
organizaciones corporativas de bienestar animal que han dominado el movimiento,
y que está tratando de formular un paradigma abolicionista alternativo.
Por tanto, no resulta una sorpresa que Singer, quien es el principal
defensor de la ideología bienestarista, y PETA, quien aplica esa ideología y
mantiene que cualquier disentimiento o incluso discusión es
"divisiva" y amenaza la "unidad" del movimiento, estén
expresando su preocupación. Hay por lo
menos cinco motivos por los cuales un abolicionista debe rechazar el enfoque
bienestarista presentado en el texto de Singer/Friedrich.
1. Bienestar Animal: Hacer
Están equivocados. Las reformas que ellos apoyan no tienen nada que ver
con reconocer que los animales tienen intereses moralmente significativos que
deben ser protegidos incluso cuando no hay beneficio económico para los
humanos. En su mayoría, estas reformas, como muchas medidas de bienestar
animal, no hacen más que hacer la explotación animal más económicamente
rentable para los explotadores animales y encajonan aún más a los animales en
el paradigma de propiedad.
Por ejemplo, consideremos la campaña que ha llevado a un acuerdo de McDonalds
que requiere estándares supuestamente más "humanitarios" en los
mataderos y aumentar el espacio para las gallinas de batería. Singer aplaude
estas acciones de McDonalds, quienes han sido seguidos por Wendys y Burker
King, como un "rayo de esperanza" y "el primer signo de
esperanza para los animales de granja americanos desde que el movimiento animal
moderno empezó". (N.Y. Rev. of Books, 15 Mayo de 2003), Friedrich afirma
que "ha habido un cambio real de conciencia" en lo que se refiere al
trato de los animales utilizados para comida (L.A. Times, 29 de Abril de 2003),
y Lisa Lange de PETA felicita a McDonalds por "dirigir el camino en
reformar las prácticas de proveedores de comida rápida en el trato y matanza de
sus reses y aves." (L.A. Times, 23 de Febrero de 2005).
Los estándares de los mataderos aplaudidos por Singer y PETA fueron desarrollados
por Temple Grandin, diseñadora de sistemas de manejo y matanza
"humanitarios". Las directrices de Grandin, que incluyen técnicas
para mover a los animales a través del proceso de matanza y aturdirles, están
basadas explícitamente en preocupaciones económicas. De acuerdo con Grandin, el
manejo adecuado de los animales que van a ser sacrificados "mantiene a la
industria de la carne funcionando con seguridad, eficiencia y con
beneficios". El aturdimiento apropiado es importante porque "proveerá
carne de mejor calidad. El aturdimiento eléctrico inapropiado causará coágulos
de sangre en la carne y fracturas óseas… Un animal que es aturdido
apropiadamente producirá un cuerpo firme sobre el que es seguro para los
trabajadores de la planta trabajar." Ella mantiene que "el trato
cuidadoso bien diseñado minimizará los niveles de estrés, mejorando la
eficiencia y manteniendo la buena calidad de la carne. El manejo brusco o el equipamiento
pobremente diseñado está en detrimento tanto del bienestar animal como de la
calidad de la carne". www.grandin.com
Al discutir de un modo general la matanza y las mejoras en las jaulas de
batería a las que se refieren Singer y Friedrich, McDonalds afirma: "los
animales que son bien cuidados son menos propensos a enfermedades, heridas y
estrés, todo ello tiene el mismo impacto negativo sobre las condiciones del
ganado que tiene sobre la gente. Las prácticas apropiadas de bienestar animal
también benefician a los productores. El cumplimiento con nuestras líneas
directrices de bienestar animal ayuda a asegurar una producción eficiente y
reduce los residuos y las pérdidas. Esto permite a nuestros proveedores ser altamente
competitivos" www.mcdonalds.com Wendy también
enfatiza la eficiencia en su programa de bienestar animal: "Los estudios
han demostrado que los métodos humanitarios de manejo de animales no sólo previenen
de sufrimiento innecesario, sino que pueden resultar en un entorno de trabajo
más seguro para los trabajadores implicados en la industria de las granjas y
del ganado." www.wendys.com En un informe sobre
reformas voluntarias de la industria del ganado, el periódico Los Angeles Times
afirmó que "en parte, las reformas son dirigidas por propio interés.
Cuando un animal tiene heridas, su carne se vuelve blanda y debe ser
descartada. Incluso el estrés, especialmente justo antes de la matanza, puede
afectar a la calidad de la carne". (29 de Abril de 2003).
Este ejemplo (y hay muchos más) ilustra cómo los productores de productos
animales -trabajando con destacados activistas animalistas- están mejorando en
explotar animales de un modo económicamente eficiente mediante la adopción de
medidas que mejoran la calidad de la carne y la seguridad de los trabajadores.
Pero esto no tiene absolutamente nada que ver con cualquier reconocimiento de
que los animales tienen valor inherente o de que tengan intereses que deberían ser respetados incluso cuando no es beneficioso económicamente para los
humanos hacerlo. Las supuestas mejoras en el bienestar animal están, en su
mayoría, limitadas a y justificadas por el beneficio económico para los
explotadores y consumidores de animales. Es más, los grandes explotadores
corporativos de animales pueden ahora apuntar al hecho de que activistas como
Singer y PETA les están alabando por su trato supuestamente
"humanitario" de los animales no-humanos. PETA ofreció de forma
bastante destacada su premio Visionaria del Año
Hay también serias dudas sobre si estos cambios realmente proporcionan
mejoras significativas en el trato de animales aparte de la cuestión de la
explotación eficiente. Un matadero que sigue las directrices de Grandin para
aturdir, sobre el empleo de pinchazos, y otros aspectos del proceso de la
matanza sigue siendo un lugar indescriptiblemente horrible. Las gallinas de
batería que proveen a algunas de las grandes cadenas de comida rápida pueden
vivir ahora en un área que es equivalente a un cuadrado de aproximadamente 8½
pulgadas en vez de en el estándar de la industria -un cuadrado de
aproximadamente 7 pulgadas- pero sería un sin sentido afirmar que la existencia
de una gallina de batería es cualquier cosa excepto miserable.
2. Bienestar Animal: Haciendo que el Público esté Más Cómodo Acerca de
Singer y Friedrich afirman que los retractores del bienestar están diciendo
"que antes de estas reformas, grandes cantidades de personas estaban
renunciando a comer carne, pero que ahora han decidido que, dado que los
animales no son tratados tan mal, pueden comer carne de nuevo". Ni yo ni
ningún otro crítico del bienestar animal que yo sepa ha dicho nunca tal cosa.
Lo que he dicho es que el bienestar animal claramente no ha resultado en
grandes cantidades de no-veganos que cambien su comportamiento y rechacen
consumir carne u otros productos animales, y que las reformas bienestaristas no
parece que llevarán en esa dirección en ningún momento cercano por la misma
razón de que hacen que la gente se sienta más cómoda respecto a la explotación animal.
Esa comodidad es el mensaje explícito del movimiento bienestarista. Los
defensores de animales afirman que podemos "consumir con conciencia".
(N.Y. times, 6 de Octubre de 2004, afirmación de Paul Waldau). De hecho, en el
libro más reciente de Singer The Way We Eat: Why Our Food Choices Matter él y
el co-autor Jim Mason afirman que podemos ser "omnivoros conscientes"
y explotar a los animales éticamente si, por ejemplo, elegimos comer sólo
animales que hayan sido bien cuidados y matados sin dolor ni angustia.
El mensaje que envía este enfoque es muy claro, y si Singer y Friedrich
realmente piensan que no anima al consumo de productos animales, entonces están
equivocados. Es más, las reformas de bienestar animal pueden incrementar la
demanda e incrementar el sufrimiento neto de los animales. La relación entre un
incremento de la demanda y los estándares "humanitarios" es
reconocido por los propios bienestaristas. Por ejemplo, la literatura producida
por
Me gustaría compartir contigo una historia que, aunque anecdótica, ilustra
el problema. Cuando la tienda Whole Foods abrió cerca de mi casa, vendía
productos cárnicos pero no tenían un departamento de la carne. Ahora hay un departamento
grande de carne fresca y peces. Hay también carteles en la tienda anunciando la
"Fundación Compasión Animal" establecida por Whole Foods, que
proporciona fondos para que los rancheros y granjeros puedan desarrollar modos
de criar a los no-humanos más "humanitariamente". Hace bastantes
semanas, estaba caminando al lado de la vitrina de carne y le dije a un empleado que estaba
allí que pensaba que era una pena que Whole Foods vendiese cadáveres. El
empleado respondió: "¿Sabías que PETA dio un premio a Whole Foods por lo
bien que tratan a los animales?" Sí, es cierto. Además de darle un premio
a Temple Grandin, PETA también premió a Whole Foods por "requerir que sus
productores se adheriesen a estándares estrictos" (www.peta.org). The Way We Eat trata sobre Whole Foods y
tiene páginas y páginas de elogios y adoración a la compañía como un vendedor
de productos animales éticamente responsable.
Dejando a un lado que hay algunas serias dudas sobre a qué "estándares
estrictos" PETA y otros elogian que tienen efectos significativos sobre la
vida y muerte de los animales cuyos cadáveres son vendidos en Whole Foods (un
artículo de próxima aparición del profesor Darian Ibrahim de
3. ¿El objetivo? ¿Qué objetivo?
Singer y Friedrich hablan de cómo el bienestar promueve los
"derechos animales" y afirman que la oposición al bienestar animal es
"contraproducente para el objetivo de la liberación animal que todos compartimos.
¿Exactamente qué objetivo es ese que todos compartimos?
Singer es un utilitarista que constantemente rechaza los derechos morales
para no-humanos y humanos aunque utilice el lenguaje de los derechos de forma
confusa cuando le conviene. Así desde fuera, quienes mantienen que los humanos
tienen ciertos derechos morales, tales como el derecho a no ser esclavizado o
ser utilizado como una mercancía por otros, no comparten el objetivo de Singer
al menos en lo que a humanos se refiere. En cuanto a los no-humanos, Singer no
se opone a la utilización per se de la mayoría de animales; a él sólo le
preocupa el trato. En cuanto a lo que aquí estamos tratando, es sólo en el contexto
de una preocupación de que no podemos ser capaces de asegurar un trato
adecuado. Pero su fin no es la abolición de toda explotación animal: en base la
teoría moral general de Singer, la abolición no puede ser su objetivo. Singer
ha mantenido constantemente que la mayoría de no-humanos no tienen un interés
en continuar viviendo porque no son auto-conscientes en el mismo sentido en que
lo son los humanos típicos y, como resultado, no se preocupan sobre si les utilizamos;
ellos sólo se preocupan sobre cómo les utilizamos. Esto refleja la postura de
Jeremy Bentham, el utilitarista del siglo diecinueve en quien Singer basa su
teoría. Bentham afirmó que, aunque los animales podían sufrir y, por tanto,
importaban moralmente, los animales no se preocupan si, por ejemplo, les
comemos. A ellos sólo les importa cómo les tratamos hasta que les comemos.
Esta postura - que no es la utilización per se sino sólo el trato- es la
fundación de la ideología de bienestar animal y difiere de la postura de
derechos animales que he articulado. Mantengo que si los animales tienen un
interés en una existencia continuada -y afirmo que cualquier ser sintiente lo
tiene- entonces nuestra utilización de ellos como recursos humanos -sin
importar cuán "humanitariamente" les tratemos- no puede ser defendida
moralmente y mantengo que deberíamos buscar abolir la explotación animal y no
regularla. También argumento que Singer está equivocado al mantener que es
posible acordar igual consideración a cualquier interés que reconozca que
tienen los animales mientras que sigan siendo propiedades humanas. Los
intereses de la propiedad casi siempre serán considerados como menos
importantes que los intereses de los dueños de la propiedad.
No tienes que profundizar mucho en filosofía para evaluar la naturaleza
de la "liberación animal" de Singer. El libro más reciente de Singer
no sólo mantiene que podemos comer animales y productos animales éticamente,
sino que también tiene una revelación que debería informamos para formarnos
nuestro punto de vista sobre Singer y sus puntos de vista sobre la violencia
hacia los no-humanos. En "The Way We Eat" Singer y Mason nos cuentan
que descubrieron que una industria de pavos necesitaba trabajadores para ayudar
en la inseminación artificial. "Nos picó la curiosidad y decidimos ver por
nosotros mismos qué implicaba realmente este trabajo". Singer y Mason
pasaron el día "recogiendo el semen e introduciéndolo en las
hembras". Cogían a los pavos y los mantenían cautivos mientras que otro
trabajador "exprimía la abertura hasta que se abría y el semen blanco
salía. Empleando una varilla de vacío, se la introducen con una
jeringuilla". Singer y Mason entonces tenían que "romper" a las
hembras, lo que implicaba aprisionarlas "de forma que su trasero estuviese
recto y su abertura abierta". El inseminador entonces insertaba un tubo
dentro de la hembra y empleaba una ráfaga de aire comprimido para insertar el semen
dentro del conducto de la hembra.
Y no fueron sólo los pavos quienes pasaron por malos momentos. Singer y
Mason se quejan de que aquel día en la granja de pavos fue el "trabajo más
duro, rápido, sucio, más desagradable y peor pagado que habían tenido hasta el
momento. Durante diez horas atraparon y manejaron a gallinas, sacudiéndolas
cabeza abajo, frente a sus anos que les forzaban a abrir, esquivando sus
excrementos, mientras respiraban aire lleno de polvo y plumas revueltas por las
aves en pánico" Todo eso además de "recibir un torrente de abusos
verbales por el encargado. Duramos un día." Uno se pregunta si Singer y
Mason habrían vuelto al segundo día si las condiciones de trabajo hubiesen sido
mejores.
Es profundamente indignante que Singer y Mason consideren moralmente aceptable
el participar en la violencia contra los no-humanos por cualquier propósito,
especialmente para satisfacer su curiosidad sobre "lo que este trabajo
realmente implica". No hay modo no-especista de justificar lo que Singer y
Mason afirman haber hecho sin también justificar la violación de una mujer, o
el abuso de un niño, para ver lo que esos actos de violencia "realmente
implican". Puede que las perversas acciones de Singer con los pavos pueda
explicarse por su afirmación en 2001 en Nerve.com de
que "el sexo con animales no siempre implica crueldad" y que podemos
tener contacto sexual con animales "mutuamente satisfactorio". En
cualquier caso, si la violencia contra los no-humanos está permitida bajo la
teoría de Singer, no necesitamos saber mucho más antes de concluir que la
teoría tiene algunos fallos muy serios y que sus objetivos no son probablemente, al contrario de lo que piensa Singer, los que compartimos.
En cuanto a los objetivos de Friedrich y PETA, una cosa ha resultado clara
durante los años y es que la comprensión de PETA de los "derechos
animales" es, por decir poco, idiosincrática. Por citar un ejemplo de
muchos, ninguna teoría de derechos animales que conozca permitiría el asesinato
en masa de no-humanos sanos, como ocurrió en el "santuario" de Aspen
Hill de PETA en 1991, o, más recientemente en las oficinas corporativas de PETA
y por empleados de PETA que supuestamente emplean engaños para conseguir
animales sanos que son consiguientemente matados y tirados a la basura. Supongo
que si estás de acuerdo con Singer - que los animales que PETA mató no tenían interés
en sus vidas, sino que sólo querían una muerte "amable" o "compasiva"-
esto tiene sentido para ti. Yo, sin embargo, estaría en desacuerdo.
Cuando los activistas de los animales cuestionan a los bienestaristas de
corporaciones, la respuesta común es decir que todos tenemos el mismo objetivo,
todos estamos trabajando por los animales, y que el disentimiento o la
discusión amenazarán a la unidad del movimiento. Al igual que el "consumo
compasivo", la noción de "unidad del movimiento" es una ficción
empleada para mantener el control sobre el discurso y las estrategias. No hay
"unidad" del movimiento porque hay una diferencia irreconciliable
entre el planteamiento de derechos/abolicionista y el de bienestar/regulación,
entre quienes mantienen que deberíamos ser tan "fanáticos" (por
emplear la despectiva descripción de Singer) sobre el especismo como lo somos sobre
la explotación humana, y quienes, como Singer, no lo hacen. Las proclamas sobre
la "unidad" del movimiento son simplemente otro modo de decirles a
los activistas que no cuestionen el control del movimiento por los
bienestaristas corporativos.
4. Bienestar Animal o Nada:
Singer y Friedrich mantienen que quienes están preocupados por los no-humanos
tienen dos opciones: buscar el bienestar animal o no hacer nada para ayudar a
los animales. La implicación aquí es que la postura abolicionista es demasiado
idealista y no puede proporcionar una estrategia a seguir a corto plazo. Esto
es una estratagema común de los bienestaristas y no está claro para mi si
realmente creen eso, o si es sólo un eslógan. En cualquier caso, Singer y
Friedrich nos presentan ante una falsa dicotomía.
Estamos causando dolor, sufrimiento y muerte sobre miles de millones de
no-humanos cada año. Nadie -incluido el abolicionista más convencido- mantiene
que podemos parar eso de la noche a la mañana o, de hecho, en cualquier momento
cercano. La cuestión con la que se enfrenta el activista es qué hacer ahora. Es
más, vivimos en un mundo de tiempo limitado y recursos limitados. No podemos
hacer todo. Así que la cuestión -al menos para aquellos para quienes su
objetivo es la abolición- resulta ser: ¿qué elegimos hacer ahora que reducirá
la mayor cantidad de sufrimiento a corto plazo, que sea consistente con el
enfoque abolicionista, y que construirá un movimiento político para posteriores
cambios en una dirección abolicionista?
Yo diría que el bienestarismo no es la elección racional para el abolicionista.
Es un poco tarde en el juego de promover el bienestar animal como un
"simple paso" que nos pondrá en el camino de nuestro largo viaje.
Hemos gastado miles de millones de dólares y qué podemos mostrar a cambio? Yo
sostengo que la respuesta es: nada y ciertamente nada que podría ser descrito
como un empleo efectivo de nuestros limitados recursos. Singer y Friedrich
citan el Acta de Bienestar Animal (Animal Welfare Act - una ley de los Estados
Unidos que presume regular la utilización de no-humanos en experimentos y
exhibiciones) y el Acta de Sacrificio Humanitario de Estados Unidos (U.S.
Humane Slaughter Act) como ejemplos de leyes bienestaristas que dejarían a los
animales en peor situación si no las tuviésemos. No estoy de acuerdo.
El Acta de Bienestar Animal, que ni siquiera se aplica al 90% de los no-humanos
utilizados en experimentos, no impone límites reales sustanciales en lo que los
vivisectores pueden hacer con los animales en el laboratorio. El Acta proporciona,
en cambio, de un recurso para la comunidad investigadora y para gente como
Singer y Friedrich para señalarla de forma que aseguremos al público que hay
una regulación de la vivisección. El Acta de Sacrificio Humanitario -que
tampoco se aplica siquiera a la mayoría de animales que nos comemos- se centra,
en cualquier caso, en reducir el daño a los cadáveres y mejorar la seguridad de
los trabajadores. De nuevo, el principal propósito del Acta es hacer que los
consumidores se sientan más cómodos. El Acta no exige más protección de la que
un propietario racional tendría en primer lugar, y hay incontables ejemplos de
que el gobierno de Estados Unidos no aplica dicho Acta.
Singer y Friedrich también citan como un ejemplo del progreso de bienestar
animal que "los cambios de densidad de almacenamiento de gallinas, aunque
exiguos, significan que las condiciones han ido de un 20% de muertes anuales a
dos o tres por ciento de muertes anuales". Esto es particularmente
estrambótico dado que el 100% de los pollos serán finalmente matados. Cualquier
reducción en las muertes antes del matadero mantiene a las aves vivas durante
más tiempo en condiciones horribles y aumenta los beneficios de los
explotadores. Así que los bienestaristas han tenido éxito en educar a los
explotadores sobre cómo, en palabras de McDonalds "asegurar una producción
eficiente y reducir [..] los gastos y pérdidas." Singer y Friedrich pueden
encontrar esto excitante. Yo no.
Así que, ¿qué puede hacer hoy un abolicionista que reduzca el sufrimiento
a corto plazo más efectivamente y que sea consistente con el fin abolicionista?
El planteamiento abolicionista proporciona una guía práctica en numerosos
aspectos. La forma más importante de cambio progresivo es la decisión del
individuo de hacerse vegano. El veganismo, o el rechazo a todos los productos
animales, es más que una cuestión de dieta o estilo de vida; es una afirmación
política y moral en la cual el individuo acepta el principio de abolición en su
propia vida. El veganismo es la única meta verdaderamente abolicionista que todos
podemos alcanzar - y alcanzarla inmediatamente, empezando con nuestra próxima
comida. Si vamos alguna vez a hacer efectivo un cambio significativo en nuestro
trato de los animales y poner fin algún día a ese uso, es un imperativo que
haya un movimiento político y social que busque activamente la abolición y
considere el veganismo como parte de la línea moral de base. No hay, por
supuesto, distinción entre la carne y otros productos animales, tales como los
huevos, los lácteos o entre la peletería o el cuero, la seda o la lana.
La mayoría de organizaciones nacionales de defensa animal en los Estados
Unidos se centran en el bienestar animal incluso si hacen algún servicio al
veganismo. Un excelente ejemplo de esto es PETA. Por un lado, PETA aparenta
promover el veganismo. Por otro lado, las campañas de PETA están, en su
mayoría, centradas en regulaciones tradicionales de bienestar y PETA promueve
activamente y de modo confuso el concepto de productos animales obtenidos "humanitariamente".
No hay, sin embargo, ningún sentido en que el veganismo sea promovido como
una línea moral base del movimiento. En cambio, el veganismo es presentado
meramente como una elección opcional de un estilo de vida y es frecuentemente
presentado como difícil y sólo para los pocos convencidos en vez de ser una
forma fácil de eliminar la explotación. Esto es, el movimiento corporativo,
muchos de cuyos "líderes" no son ellos mismos veganos, presenta él
mismo a la postura abolicionista/vegana como el "extremo" o postura
"radical", haciendo que la postura "normal" o
"mayoritaria" sea aquella en que intentamos "consumir con
compasión". De hecho, Singer afirma que "no tenemos que ser
fanáticos" sobre las cuestiones alimenticias y "un poco de auto-indulgencia,
si puedes mantenerla bajo firme control" es aceptable (The Way We Eat,
281, 283). Por supuesto, nunca diríamos que "un poco de
auto-indulgencia" es aceptable cuando nos referimos a violaciones,
asesinatos, abusos a menores u otras formas de explotación humana, pero el así
denominado "padre del movimiento de derechos animales" nos asegura
que "un poco de auto-indulgencia" al participar como consumidores en
la matanza brutal de no-humanos no es nada de lo que preocuparse. Es aceptable,
-de hecho es previsible- ser "fanático" en cuanto a no abusar de
niños u otras formas serias de explotación humana, pero Singer nos dice que es
aceptable ser flexibles cuando se refiere a la explotación no-humana.
Un movimiento que busca la abolición debe tener el veganismo como un principio
básico y no debería tener como su postura "principal" que podemos ser
"omnívoros conscientes" que pueden "consumir con compasión".
Debemos ser claros. Consumo "compasivo" es un mito insidioso. Todos
los productos animales, incluyendo aquellos sellados insidiosamente como
"Certificado de Manejo y Cría Humanitaria" por varias organizaciones
corporativas de bienestar animal, implican una brutalidad indescriptible.
La educación abolicionista y sobre veganismo, incluyendo los boicots, las
demostraciones pacíficas, los programas educativos para escuelas, y otros actos
no-violentos dedicados a informar a la sociedad sobre las dimensiones morales,
medioambientales y de salud del veganismo y la abolición proporcionan
estrategias prácticas y paulatinas tanto en términos de reducir el sufrimiento
animal ahora como en términos de construir un movimiento en el futuro que sea
capaz de obtener legislaciones más significativas en forma de prohibiciones en
vez de meras regulaciones "humanitarias". Si, a finales de la década
de los ochenta- cuando la comunidad de defensa animal en los Estados Unidos decidió
muy deliberadamente seguir una agenda bienestarista -una porción sustancial de
los recursos del movimiento hubieran sido invertidos en eduación y promoción
del veganismo, habría seguramente varios cientos de miles de veganos más que
hoy día. Esa es una estimación muy conservadora dados los cientos de millones
de dólares que han sido gastados por los grupos de defensa animal para promover
legislaciones e iniciativas bienestaristas. El aumento del número de veganos
reduciría más el sufrimiento al disminuir la demanda de productos animales que
todos los "éxitos" bienestaristas juntos y multiplicados por diez.
Aumentar el número de veganos también ayudaría a construir una base política y
económica necesaria para el cambio social más importante como requisito
necesario para el cambio legal. Dado que hay un tiempo limitado y los recursos
económicos disponibles son limitados, la expansión del bienestar animal no es
una elección racional y eficiente si buscamos la abolición a largo plazo o
incluso si sólo buscamos reducir el sufrimiento animal a corto plazo. Singer
afirma que la realidad es que "hacerse vegano es todavía un paso demasiado
grande para la mayoría" (The Way We Eat, 279). Dejando a un lado el hecho
de que más gente podría estar inclinada a hacerse vegana si Singer y el
movimiento corporativo de bienestar no les estuviesen diciendo que pueden
consumir productos animales "con compasión", la solución es el
veganismo progresivo, no los productos animales "humanitarios". Por
ejemplo, una campaña para conseguir que la gente consuma una comida vegana al
día, y luego dos y luego tres, es mucho mejor que animarles a consumir carne,
huevos o lácteos "ecológicos" en todas sus tres comidas. Pero el
mensaje debería ser claro: veganismo, y no "consumo compasivo", es el
principio básico de un movimiento que promueve la abolición.
A estas alturas, es muy poco probable que la mayoría de campañas reguladoras
o legislativas que buscan ir más allá de las tradicionales reformas de
bienestar vayan a tener éxito; no hay una base política que sostenga tales
reformas porque el movimiento corporativo no ha tratado de construirla. Sin
embargo, si los activistas desean trabajar en tales campañas, éstas deberían
como mínimo implicar prohibiciones y no regulaciones. Estas prohibiciones
reconocerían que los animales tienen intereses que van más allá de aquellos que
deben ser protegidos para poder explotar a los animales y no pueden ser
comprometidos por motivos económicos. En ningún momento los activistas de los
animales deberían proponer alternativas o sustitutos supuestamente más "humanitarios".
Por ejemplo, una prohibición sobre la utilización de animales en un tipo
particular de experimento es preferible a una sustitución en el experimento de
una especie por otra. Pero quiero dejar claro que no favorezco el invertir
ningún recurso en campañas reguladoras o legislativas en este momento. El
compromiso político requerido habitualmente generalmente resulta en la
repulsiva búsqueda de beneficios. En cambio, el movimiento abolicionista
debería centrarse en el veganismo, el cual es un modo mucho más práctico y efectivo
de reducir la explotación animal.
Hago hincapié en que el movimiento abolicionista debería abrazar un enfoque
no-violento, tanto al nivel de las interacciones individuales como una cuestión
ideológica del movimiento. Como he argumentado hace tiempo, el movimiento de
derechos animales debería verse a sí mismo como el siguiente paso en el
progreso del movimiento pacifista; como un movimiento que toma el rechazo a la
injusticia a su siguiente paso. El problema de la explotación animal es
complicado e implica raíces que profundizan en nuestra cultura patriarcal y
nuestra inquietante tolerancia de la violencia contra los vulnerables. No sólo
la violencia es problemática como una cuestión moral, sino que resulta poco
sólida como una estrategia práctica. Nunca trataremos el problema con éxito
mientras empleemos la violencia para tratar de crear un movimiento social a
favor de la abolición. Como Mohandas Gandhi mantuvo, la fuerza más poderosa con
la que oponerse a la injusticia no es la violencia sino la no-cooperación. No
hay mejor forma de rechazar cooperar con la explotación de los no-humanos que
eliminarla de tu propia vida a través del veganismo y trabajar para educar a
otros para que hagan lo mismo. Es inquietante que PETA gaste mucho más tiempo criticando
a quienes se oponen al enfoque bienestarista del que emplean hacia con quienes
sólo marginan aún más la cuestión animal al asociarla con la violencia.
Es también inquietante ver hasta qué punto PETA emplea el sexismo en sus
campañas, literatura y eventos. El especismo está muy relacionado con el
sexismo y otras formas de discriminación contra los humanos. Mientras
continuemos tratando a las mujeres como carne, seguiremos tratando a los
no-humanos como carne. Es un buen momento para que los activistas serios dejen
claro a PETA que el sexismo es destructivo y contraproducente.
5. "¿En qué lado estás tú?" Buena pregunta.
Singer y Friedrich terminan su ensayo preguntando: "¿En qué lado
estás tú?" Nos dicen que todos los explotadores de animales se oponen al bienestar
animal y preguntan si queremos estar en el lado de los explotadores de animales
que se oponen al bienestar animal o del lado de Singer y Friedrich que apoyan
el bienestar animal. Esta pregunta de Singer y Friedrich es problemática al
menos en lo que se refiere a dos aspectos.
Primero, asume que si los explotadores de animales se oponen al bienestar
animal, debe ser porque el bienestar animal es realmente perjudicial para los
explotadores de animales. Eso no tiene sentido e indica ingenuidad. Una
industria puede oponerse a la regulacion incluso cuando ésta no se opone realmente
a ella e incluso cuando la regulación puede beneficiarles. Un caso que implica
a la enmienda federal de 1985 al Acta de Bienestar Animal, la cual creó
"comités de cuidado animal" para tutelar los experimentos con
animales. Estos comités no sólo han fallado en proporcionar alguna limitación significativa
a los experimentos con animales, sino que han aislado con eficacia a la
vivisección del escrutinio público más de lo que estaba antes de 1985. Los
vivisectores se opusieron públicamente en
Segundo, Singer y Friedrich están de hecho equivocados en que un número
de grandes explotadores de animales abiertamente y de forma pública abrazan las
reformas de bienestar animal que Singer y Friedrich aplauden. McDonalds y otros
han hecho esto porque comprenden que han conseguido un trato. Ellos realizan
cambios mínimos que son superados con creces por los beneficios de la gran
publicidad que obtienen de destacados bienestaristas. Un accionista de estas compañías
estaría justificado a quejarse si no aceptasen la "oferta" que PETA y
otros les ofrecieron si eso sólo podía aumentar la riqueza del accionista.
Aunque generalmente no creo que cuestiones tales como "¿en qué
lado estás?" sean de ayuda, voy a hacer una excepción en este caso y realizar
la misma pregunta.
Aquí va: • Singer mantiene que la utilización de animales per se no
constituye una problema moral porque la mayoría de no-humanos no tienen interés
en continuar viviendo; • Singer mantiene que podemos consumir animales de una
forma ética; • Singer considera que infligir violencia sobre los no-humanos es
un modo aceptable de aprender sobre la explotación animal; • PETA mata
("eutanasia" es el término equivocado porque implicaría una muerte en
interés del animal) a miles de perros sanos porque PETA aparentemente acepta la
postura de Singer de que los animales no tienen un interés fundamental y
moralmente importante en continuar viviendo. "Derechos animales"
significa ejecuciones "humanitarias". • PETA promueve campañas que
son apoyadas por los explotadores corporativos de animales, y concede premios a
explotadores de animales. • PETA ha trivializado muchísimo el movimiento de
derechos animales al convertir la cuestión de la explotación animal en un gran
golpe de autopromoción ante los medios, y ha hecho del sexismo un tema constante
en sus campañas animalistas.
Así que, ¿en qué lado estás tú?
(c) 2006 por Gary L. Francione.
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El autor no ha revisado esta traducción. Gary L. Francione es Profesor Distinguido
y Académico Nicholas deB. Katzenbach de Leyes y Filosofía de