Oriol Amat, catedrático de Economía Financiera de
"LLUÍS AMIGUET - 02/12/2008
Tengo 51 años y disfruto
la clase: la mejor forma de
aprender es enseñar. La buena economía es la ciencia del sentido común. Mi mejor inversión son mis tres hijos. La contabilidad hoy es una
disciplina subjetiva, pero
la gente aún no lo sabe. Creo en el libre mercado bien regulado
¿Cuánto va a durar el chaparrón económico?
Entre dos y tres años, pero ¡ojalá
esta crisis fuera lo bastante
profunda como para obligar a corregir el sistema! Y lamento el sufrimiento que causa, pero si al
final fuerza estas mejoras, no será inútil.
¿Cómo ha sucedido?
El crac del 2001 fue poco profundo
y duró poco, por eso aún sufrimos
prácticas de la era del pelotazo,como
las manipulaciones contables: ingeniería
financiera incomprensible que propició
el engaño al inversor.
La economía tiene ciclos inevitables.
Los altibajos serían menos dañinos con transparencia y honestidad. Deberíamos aprovechar la crisis
para acabar con los contratos blindados
y las retribuciones astronómicas
para directivos en este
país plagado de mileuristas:
sé de un consejero delegado
cuyo sueldo anual es cien
veces mayor que el de los empleados.
Si ese jefe creara
cien veces más valor...
Me temo que sólo se lo queda. Y ahora que se inyecta el dinero de todos en los bancos tenemos que presionar para que se
revisen retribuciones escandalosas,
dividendos exagerados y contratos blindados para directivos manifiestamente incompetentes.
Aquí la banca no está tan mal... Dicen.
Aquí sufre otro tipo
de subprime:por una parte,
se pactaron operaciones fuera del control de los consejos
de administración: tal vez
en campos de golf, en los palcos
de algunos clubs de fútbol
o en algún yate, pero en cualquier caso fueron operaciones que escapaban a cualquier lógica contable...
¡Qué placer decidir sin rendir cuentas!
...
Pero tampoco en el pequeño
crédito se afinó: se concedieron demasiados préstamos a clientes con baja calificación crediticia, sin patrimonio; con poca nómina y contratos precarios. Las entidades están incrementando su morosidad por no haberse cubierto con garantías hipotecarias. Y muchas maquillan ahora sus cuentas con el beneplácito de las autoridades monetarias.
Las hipotecas se ajustaban a la tasación.
Las tasaciones de inmuebles eran exageradas. Debemos arbitrar mecanismos para
que también las tasadoras respondan por sus errores de tasación.
Y las agencias de calificación calificaban - decían-el riesgo de cada deuda.
Los ratings no son baratos, pero las subprime han demostrado que estas calificaciones, aunque fueran AAA, no servían para nada. Lehman Brother y sus productos
basura tenían máximas calificaciones hasta muy poco
antes de quebrar. También estas agencias deberían asumir responsabilidades cuando se equivocan: no sólo los auditores.
¿Qué es lo primero ahora?
Se está haciendo: rescatar a los bancos para retornar la liquidez
al sistema y que el crédito llegue
a empresas y familias. Después se debe reducir el stock no vendido de un millón de viviendas. Así se desacelerará el paro y después desaparecerá el efecto pobreza,que hace que consumamos menos de lo que podemos por nuestro nivel real de renta.
¿Quién resiste mejor
las vacas flacas?
Las empresas prudentes en los años buenos y las de economía social, como las cooperativas,
cuyos empleados - y directivos-están renunciando a parte del sueldo a cambio del compromiso de mantener el empleo. En cuanto a multinacionales como Nissan, es lógico que despidan antes en sus filiales que en su país: es el precio que pagamos por la dependencia de la inversión extranjera.
Ahora hablan mucho de ética.
Muchas empresas se llenan
la boca con informes de "responsabilidad social
corporativa" y juran que los empleados
son su máximo activo, pero luego despiden
de un día para otro cuando el compromiso de empleo debería ser a largo plazo.
¿Consejitos para capear el
temporal?
Si va a comprar
casa, espere un año: ha bajado un 10%, pero aún bajará un 20% más. No compre antes de tener ahorrado un 20% del precio para la entrada; las cuotas
de la hipoteca - nunca a más
de 25 años-no deben superar
el 35% de sus ingresos anuales.
¿Buen momento para invertir?
¡Jamás invierta en algo que no entienda! Y el consejo es sobre todo para los directivos. La complejidad de los
productos financieros ahora mismo desafía
los límites de la inteligencia
humana. Yo mismo abandoné un consejo de administración cuando el director
financiero me los explicó
tres veces sin que yo le entendiera.
¿Mejor confiar en profesionales?
Mejor desconfiar y enterarse. No todos los fondos de inversión están bien gestionados
y algunos cobran comisiones exageradas. Compruebe que sus gestores hayan sufrido al menos dos o tres cracs. Algunos
gestores que toman decisiones
de inversión de muchos millones son veinteañeros inexpertos: recuerde el caso de Société Générale o el de
¿Bolsa?
Está barata, y aunque bajara
más, que tampoco lo
descarto, quien compre ahora en bolsa puede tener plusvalías
importantes en un plazo de
entre dos y cuatro años...
... O no.
Ha pasado en todos los cracs anteriores, excepto el de 1929, porque hubo una guerra mundial de
por medio. Invierta sólo el ahorro que no necesite a corto plazo y diversifique sus compras de acciones en cuatro o cinco sectores y en un total de doce o quince empresas que entienda.
Clarito
Galbraith dividía a los economistas
entre los que no tienen ni idea y los que ni siquiera
saben eso. Ustedes juzgarán a Amat, pero yo atestiguo su
sencillez al explicar un presente
económico en el que el futuro,
casi de repente, ya no es
lo que era. Me lo imagino levantándose del consejo de su empresa porque no entendía lo que le explicaba el director financiero, que ahora no se
explica por qué le toca
buscar empleo. La euforia
de la prosperidad ha alimentado
complejidades financieras -
desde el crac de los tulipanes
hasta las subprime-,que siempre enmascaran la avaricia y la insensatez que nos llevan al marasmo. Ahora sólo la transparencia,
el rigor y el sentido común
pueden sacarnos de él.